Conclusión

julio 14, 2008

 

Cuando somos niños todo nos sorprende. Estamos en una etapa de aprendizaje y absorción en que descubrimos lo interesante del mundo y de nuestra participación en él. Sin embargo, a medida que pasan los años, nuestra capacidad de asombro disminuye, lo increíble se hace habitual y lo mágico adopta una dimensión más terrenal.

 

La tecnología no deja de sorprendernos,  continua  rompiendo esquemas, derribando barreras, ofreciéndonos cada día nuevas formas o caminos para compartir información, gestionar conocimiento y resolver nuestras necesidades. Es un medio dinámico, que se adapta a nosotros y  al entorno.

 

Si hace 10 años hubiésemos formulado la idea de hacer un taller de blogs para profesores probablemente tendríamos que haber comenzado explicando qué es un blog, para qué sirve y cómo podría llegar a ser de utilidad para el docente o la institución. Hoy nada de eso es cuestionable, en nuestro universo simbólico este tipo de aplicaciones y conceptos ya tienen explicación y significados para un porcentaje bastante extenso de la población de “Inmigrantes digitales”

 

Al mismo tiempo, hace una década, jamás hubiésemos pensado que la información se democratizaría a tal punto que tendríamos enciclopedias a escala planetaria, acceso ilimitado a los medios, e incluso que las elecciones, como es el caso de las próximas presidenciables en USA, se definirían gracias al USO de las TIC.

 

Hoy podemos decir con propiedad que no se necesita ser experto ni tener conocimientos avanzados para estar en la Web y en ese sentido el “PROSUMER”, es quizás el término que mejor nos define como usuarios de la Web 2.0, donde todos somos Productores y consumidores de información.

 

Es cierto que la tecnología no deja de sorprendernos, que refresca nuestra capacidad de asombro, nos permite movernos en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, no debemos olvidar que la tecnología es producto de la inteligencia humana, de nuestra capacidad de abstracción, de  transmisión de conocimientos, de la técnica y su utilización para resolver problemas en un lugar y momento determinados; y en ese sentido, la capacidad de seguir asombrándonos dependerá de todos y cada uno de nosotros.

 

Este dinamismo nos hace recordar que este taller es sólo un pasaje en nuestras vidas tecnológicas, hoy aprendemos a caminar, mañana probablemente tendremos que aprender a correr, volar o tele transportarnos.

 

Felipe Molina Riquelme